Los cursis

Francisco Silvela

“De aquí que el ser cursi es independiente de la posición, de la riqueza y hasta de la belleza natural de un sujeto.

Un millonario que nacido y educado fuera de las leyes del buen gusto, se empeña en tenerle, aunque todos los arquitectos, pintores, literatos, mayordomos y sastres del universo se empleen en construir, decorar y alhajar sus palacios, en pulir, ilustrar su espíritu, en educar su trato y en vestir su cuerpo: palacios suntuosos, bailes y comidas esplendidas, cartas familiares, maneras, todo, en una palabra, trascenderá tanto más a cursi, cuanto mayores esfuerzos haga por disimular el olorcillo.

Habrá mil detalles que no podrá confiar a manos extrañas, y en ellos dará de cabeza: si el palacio es grandioso, hará por su cuenta una garita para el perro o para el portero que lo estropeen; si tiene buenos cuadros, los colgará de cordones ridículos, o como un millonario que yo conozco, les pondrá cristales para que no se estropeen”.

De: La Filocalia, o arte de distinguir a los cursis de los que no lo son (1868)

enero 23, 2010. Etiquetas: , . Anti D. 1 comentario.