Otro Federico

 

FEDERICO MUELAS

 

Me acuerdo de los muertos como de una

pintura en movimiento:

son ellos, pero ya

no huelen, suenan ya,

como al moler su harina.

 

El paisaje es el mismo pero en él

no crece el árbol-ni le caen las hojas-

y la cal se trasluce bajo cada color.

 

Suelen estar de frente o de perfil

-raramente de espaldas-

y casi siempre llevan

túnicas azuladas o granate.

 

Por el aire no vuelan

pájaros, sino una

arena transparente, pero ya

no se mete en sus ojos

(que no lloran, y nunca

se cierran ni se inclinan).

 

Y entre ellos y ellas veo

una frente benévola, una boca

no ambigua, y un mentón

pensativo, que alisan

dos luces, tiernas ya.

 

Sale de entre los labios de ángel viejo

una cinta dorada en la que ondean

letras pensadas; dicen

en su lenguaje claro de pintura

-si tenue, no borrada-

y con la contundente

suavidad de su origen: “nunca dejes

para mañana el verso,

que muchos se levantan con los vivos

y cenan ese día con los muertos”.

 

Ángel Crespo, Parnaso confidencial.

octubre 11, 2010. Etiquetas: , , . Preste Juan. Deja un comentario.

Mil años de poesía europea

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Nada tan inquietante como la historia de la poesía española. Que aquel gran poeta zamorano titulase su primer y deslumbrante libro Don de la ebriedad, Premio Adonáis 1953. Lo Escribió con tan sólo diecinueve años, así que no era mucho lo que de ebriedad, la otra, debía saber entonces. Pero, bajo la sombra de aquel libro pasaron los años y, poco a poco, el vate fue dejando de lado la ebriedad poética (a penas escribió tres libros, ¿Fiándose tal vez en Gil de Biedma para quien escribir mucho era de mal gusto?) para dedicarse con fuerza a la más pura y simple embriaguez. Don de la ebriedad, el colmo de un beodo. No puede ser casualidad.

Tampoco debe serlo, creo yo,  que el traductor de Dante que Francisco Rico ha escogido para su flamante y exitosa antología de poesía Mil años de poesía europea (que lo es también de grandes traducciones), recientemente publicada en colaboración con la editora Rosa Lentini, sea Áng…, no, no: ¡Abilo Echeberría! (entre otros) ¿Cómo? Pues así es. Raro, verdad, sí, y sospechoso. ¿De qué? No de ignorancia desde luego. ¿Será que ha habido algún problema con los derechos de autor que haya impedido usar otra traducción, digamos… más conocida? me consta que no se ha realizado gestión alguna al respecto. De hecho sí se han incluido las traducciones de Pessoa, Saba, Ungareti, Petrarca, Montale. ¿Era ya demasiado para un solo traductor? o, tal vez, se pretende ignorar, por vaya usted a saber que oscuras razones, una parte tan importante, y sobre la que existe plena unanimidad crítica, de la obra del autor manchego. Sangrante. Es una pena que este tipo de mezquindades enturbien la bondad de un trabajo tan importante y bien hecho como este. Reciba el señor Rico nuestros más sinceros parabienes por ello.

PD: Es poco lo que se sabe de don Abilio pero para los que podáis estar interesados aquí tenéis la crítica de su traducción de la Comedia que apareció en su día en los Cuadernos Hispanoamericanos.

septiembre 11, 2009. Etiquetas: , , , , . Preste Juan. 1 comentario.

Nueva York 14 de agosto de 1971: Ángel Crespo meets Moondog

moondog+crespo

“En una esquina de la Sexta Avenida desde la que se ve el Museo de Arte Moderno, en el terrazo de un rascacielos oscuro y moduladamente brillante, un guardia hace su guardia muchas mañanas.
Es alto, rubio, desordenada y digna barba y pendiente melena. Ni sesenta años de atléticos miembros, de mirada extática, se cubre con una capa roja desteñida por luces de escenario; lleva sandalias de correas cruzadas hasta el pie de las rotulas y empuña lanza aventajadísima con hierro disimulado por la purpurina.
Llueve. Pasan ⎯me paro⎯ apresurados (casi me tropiezo con el guerrero bárbaro) y permanece inmóvil montando su guardia.
De algo importante nos defiende el vikingo. De algo que todos tememos y queremos disimular fingiendo no haberle visto. Quiero y no quiero verle distinto: no verle, desaparecer al aparecido, implorársela , impedir su temida deserción. Pedirle que no ⎯obligarle al sí⎯, que no, que ya no nos turbe con el espantoso ocaso del tiempo.”

Nueva York 14 de agosto de 1971 Ángel Crespo, Los trabajos del espíritu, p. 57

julio 23, 2009. Etiquetas: , , . Preste Juan, Uncategorized. 1 comentario.

En África

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“Sentimiento de ser un heterónimo de Pessoa”, es lo que piensa y escribe Miquel Barceló en uno de sus cuadernos africanos, el día de su cumpleaños, en Bassam, Costa de Marfil, el 8 de enero del 91. Tiene entonces treinta y cuatro años y desde hace tres pasa largas temporadas en África.

“Lo de Barceló hace ya tiempo que se destapó”, oí una vez en clase. Con tan sólo veinticinco parecía haber alcanzado el techo de su carrera artística como único representante español en la Documenta de Kassel. Es fácil pensar ahora que a esa edad no se es el artista genial que todos proclaman, aunque te lo hagan creer, pero ahí estaba el tipo, engrosando la nómina de los pintores transvanguardistas, posmodernos, de la nueva figuración, de la billetera repleta, de los rescatadores del arte puro, de ese arte que ya llevaba una década dando bandazos entre conceptuales, minimalistas, povera, accionistas, etc.

Una casualidad como cualquier otra me ha puesto en las manos la compilación de una serie de cuadernos que el artista ha ido rellenando a modo de diario a lo largo de doce años en tierras africanas. “¿Qué tono adoptar para uno mismo?”, dice casi al principio de todos ellos, e inicia una retahíla de historietas y reflexiones donde aparece un Barceló bastante ajeno a la figura que aparece en televisión o en el semanal de El País. Las entradas sólo guardan la lógica que le imprime el paso de los días y su contenido varía desde el tono reflexivo que le hace interrogarse acerca de los motivos de su estancia africana y su trabajo, “soy incapaz de cualquier trabajo de responsabilidad. […] Para la literatura, ya ven que no estoy dotado. ¿Profesor? ¡Ja, ja! ¿Diseñador, grafista, publicista? Antes, robar en las calles”, a noticias acerca de su transito intestinal frecuentemente vapuleado, la música de Bach, Camarón o Suicide y en considerar todo aquello que no le convierte en un tubab más a los ojos de la población local . Todas ellas cubiertas con la aspereza de una capa de polvo y arena y el terror de descubrir un escorpión debajo del papel o el lienzo.

Me ha sorprendido este Barceló que le deja “mis sandalias de goma al herrero para que las rehaga de hierro, un número más grande” (Malí, 12.XII.94).

enero 22, 2009. Etiquetas: , , , . Anti D. 2 comentarios.

Tripas à moda do Porto

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Mandó el Infante don Enrique que todo aquel que tuviere alguna bestia, dispusiese toda su carne y que se hiciere acopio de toda ella para con esta abastecer las naves que habían de partir en Santa Cruzada al sitio de Ceuta la infiel. Así lo hicieron, y con tanta diligencia, los habitantes de la muy noble villa de Porto, que no dejaron para su mantenencia sino la parte más ruda y sucia de cada animal. Conócese en todo el reino de Portugal desde aquel entonces a los naturales de Porto como os tripeiros y al guiso que vino a nacer de aquel suceso, tripas à moda do Porto, siéndoles de mucho agrado, orgullo y satisfacción tanto una cosa como la otra.

Ingredientes:

1 manita de ternera
1 oreja de cerdo
Media gallina
½ k. de judías blancas
150 gr. de tocino de jamón
150 gr. de chorizo
2 zanahorias
2 cebollas
1 hoja de laurel
Pimienta, pimentón, aceite de oliva, perejil y sal

Preparación:

Se lavan la tripas con mucho esmero y dedicación en abundante agua, sal y limón. Se ponen a cocer en agua con un puñadito de sal. Aparte cocemos la manita de ternera y en otro recipiente hacemos lo mismo con el resto de carnes. Todo ello habrá de hervir a fuego medio durante una media hora mas o menos.
Las judías, que hemos puesto en remojo el día anterior, se guisan por otro lado con las cebollas y las zanahorias. Se juntas todas las carnes cortadas en pequeños pedazos y se dejan que cuezan un rato, después les añadimos las judías y las dejamos que todo junto siga cociendo. Se ajusta de sal, se añade el laurel, el perejil y la pimienta y se deja hervir unos minutos. Finalmente añadimos un sofrito de cebolla bien pochadita con una cucharada de pimentón. Normalmente se sirven acompañados de arroz blanco.

“Callos al estilo de Oporto”

por el ingeniero Álvaro de Campos

Un día en un restaurante fuera del espacio y del
tiempo
Me sirvieron el amor como uno callos fríos.
Le dije delicadamente al propagandista de la cocina
Que los prefería calientes,
Que los callos ( y eran al estilo de Oporto) nunca se
comen fríos

Se impacientaron conmigo.
Nunca se puede tener razón, ni en un restaurante.
No comí, no pedí otra cosa, pagué la cuenta
Y me fui a pasear por la calle.

¿Quién sabe lo que esto quiere decir?
Yo no lo sé y me pasó a mí…

(Sé muy bien que en la infancia de todo el mundo ha
habido un jardín
Particular o público o del vecino.
Se muy bien que nuestro jugar era su dueño.
Y que la tristeza es de hoy.)

Sé esto muchas veces,
Pero, si yo pedí amor, ¿Por qué me trajeron
Callos al estilo de Oporto fríos?
No es un plato que se pueda comer frío,
Pero me lo trajeron frío.
No me quejé, pero estaba frío.
Nunca se puede comer frío, pero vino frío.

Traducción: Ángel Crespo

noviembre 13, 2008. Etiquetas: , , , , , . Comida, Preste Juan. 4 comentarios.