Algo huele a podrido

carle riba

El poeta catalán holíendose el futuro

Como creo que a estas alturas ya no debo ser sospechoso de grosería, me voy permitir el lujo de decir algo que si lo es. Se trata de una comparación, ese recurso de la expresión que tiene como función enriquecerla sirviéndole de medio para hacer inteligible o expresable lo que de otros modos sería más difícil, menos claro o bello. En fin, dejando aún lado la clase de lengua de 3º de la ESO, diré que mi comparación  tiene poco de bello y que, por el contrario es ciertamente una zafiedad, pero, la verdad, no encuentro otra forma mejor de expresar el sentimiento que me embarga, de ahí mi interés en hacer la anterior aclaración aparentemente prescindible por consabida. Me explico: tuve el otro día noticia de uno de esos proyectos solidarios en los que tanto gusta embarcarse de vez en cuando (“una vez al año no hace daño”) a nuestros músicos y actores. No voy a entrar a hora, ni soy quien para hacerlo, en juzgar esa solidaridad de telediario que a falta de un compromiso político más claro tantas conciencias tranquiliza. La causa era esta vez el Sahara, y los promotores varios dúos de jóvenes actores y exitosos artistas de la canción con su concierto solidario y disco de versiones incluido. De la caterva de actores no me preguntéis porque no conozco a ninguno y casi todos me parecen igual de monos y huecos. De los grupos, allí estaban, no podían faltar, El Canto del Loco, Pereza, Bebe, y, horror, Pastora, ese grupete al parecer fundado por los hijos de Pau Riba. Una cosa triste lo esta familia. Algo así como lo de los Austrias pero en plan burguesía catalana. En fin, que no se les ha ocurrido otra cosa a los vástagos de tan ilustre y artística estirpe que hacer una versión de Sympathy for the devil. De escalofrío ¿verdad?, bueno, pues aquí es donde necesito mi comparación para hacerme entender. Me imagino que todos habréis sentido alguna vez esa extraña y morbosa sensación de que algo que nos repele en extremo y causa un profundo desagrado, a un tiempo, ejerce sobre nosotros una inexplicable y maléfica atracción. Es, ahí va eso, algo parecido a olerse los pedos. Pues sí, tengo que confesar que eso fue exactamente lo que sentí escuchando a Pastora y su versión de los Rolling Stones: un agridulce desgarro a caballo entre el horror y la complacencia.

Por más que he buscado me ha sido impoible dar con el engendro (yo lo oí en la radio), así que los que lo deseen pasar tan desconcertante experiencia tendrán que ingeniarselas por su cuenta.

Sympathy for the devil por Pastora. Como olerse los pedos.

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noviembre 11, 2009. Etiquetas: , , , . a estas alturas, Preste Juan.

One Comment

  1. Anti D replied:

    Me declaro fan incondicional de esta entrada en petalusma.

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