Tripas à moda do Porto

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Mandó el Infante don Enrique que todo aquel que tuviere alguna bestia, dispusiese toda su carne y que se hiciere acopio de toda ella para con esta abastecer las naves que habían de partir en Santa Cruzada al sitio de Ceuta la infiel. Así lo hicieron, y con tanta diligencia, los habitantes de la muy noble villa de Porto, que no dejaron para su mantenencia sino la parte más ruda y sucia de cada animal. Conócese en todo el reino de Portugal desde aquel entonces a los naturales de Porto como os tripeiros y al guiso que vino a nacer de aquel suceso, tripas à moda do Porto, siéndoles de mucho agrado, orgullo y satisfacción tanto una cosa como la otra.

Ingredientes:

1 manita de ternera
1 oreja de cerdo
Media gallina
½ k. de judías blancas
150 gr. de tocino de jamón
150 gr. de chorizo
2 zanahorias
2 cebollas
1 hoja de laurel
Pimienta, pimentón, aceite de oliva, perejil y sal

Preparación:

Se lavan la tripas con mucho esmero y dedicación en abundante agua, sal y limón. Se ponen a cocer en agua con un puñadito de sal. Aparte cocemos la manita de ternera y en otro recipiente hacemos lo mismo con el resto de carnes. Todo ello habrá de hervir a fuego medio durante una media hora mas o menos.
Las judías, que hemos puesto en remojo el día anterior, se guisan por otro lado con las cebollas y las zanahorias. Se juntas todas las carnes cortadas en pequeños pedazos y se dejan que cuezan un rato, después les añadimos las judías y las dejamos que todo junto siga cociendo. Se ajusta de sal, se añade el laurel, el perejil y la pimienta y se deja hervir unos minutos. Finalmente añadimos un sofrito de cebolla bien pochadita con una cucharada de pimentón. Normalmente se sirven acompañados de arroz blanco.

“Callos al estilo de Oporto”

por el ingeniero Álvaro de Campos

Un día en un restaurante fuera del espacio y del
tiempo
Me sirvieron el amor como uno callos fríos.
Le dije delicadamente al propagandista de la cocina
Que los prefería calientes,
Que los callos ( y eran al estilo de Oporto) nunca se
comen fríos

Se impacientaron conmigo.
Nunca se puede tener razón, ni en un restaurante.
No comí, no pedí otra cosa, pagué la cuenta
Y me fui a pasear por la calle.

¿Quién sabe lo que esto quiere decir?
Yo no lo sé y me pasó a mí…

(Sé muy bien que en la infancia de todo el mundo ha
habido un jardín
Particular o público o del vecino.
Se muy bien que nuestro jugar era su dueño.
Y que la tristeza es de hoy.)

Sé esto muchas veces,
Pero, si yo pedí amor, ¿Por qué me trajeron
Callos al estilo de Oporto fríos?
No es un plato que se pueda comer frío,
Pero me lo trajeron frío.
No me quejé, pero estaba frío.
Nunca se puede comer frío, pero vino frío.

Traducción: Ángel Crespo

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noviembre 13, 2008. Etiquetas: , , , , , . Comida, Preste Juan.

4 comentarios

  1. Anti D replied:

    ¡Maravilhoso!

  2. Ramón replied:

    Me gusta de estas combinaciones tuyas en las que cruzas lo literario y lo gastronómico con un punto bronco, un tanto en la linea de los glotonios. Tengo que lograr que esos tipos lean esto, creo que les encantará.

  3. petalusmismo replied:

    Bueno, la verdad es que bronco no pretendía ser,tal vez vagamente irónico, pero quizás me sale así, no sé

  4. Ramón replied:

    Supongo que lo bronco es el plato

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